Un poco de sensatez…!

Un espacio de información sobre el conflicto árabe – israelí

La revolución sionista

dejar un comentario »

Por Roberto Cyjon, publicado en el diario La República (Uruguay), el 25 de marzo del 2009, como respuesta al artículo publicado por Yakov Rabkin “Judaismo vs. Sionismo” el 16 de febrero del 2009 en el mismo diario.

 

El lector consecuente de La República se preguntará a quién se le responde: ¿al prof. Yakov Rabkin, o al propio diario? Mi respuesta es a la Dirección del diario, que decidió elegir esa forma de presentar un artículo antisionista.

Dado que dicho historiador y profesor canadiense de Montreal, obviamente judío, se ha dedicado a denostar al sionismo, convendría definir previamente qué es el sionismo y observarlo desde otra perspectiva. El sionismo, Movimiento Revolucionario de Liberación Nacional del Pueblo Judío, es todo lo que su definición implica. Se trata de una ideología, una voluntad de retorno a Israel, que surge a partir de la destrucción del primer templo judío en la tierra de Israel por el imperio babilónico, varios siglos a.C. Dicho episodio generó la primera diáspora judía, llamada Diáspora de Babel. El sionismo ha sustentado una razón de ser dentro del pueblo judío desde aquel entonces hasta hoy día. Renovándose y adecuándose acorde a la dinámica de la historia.

Según el historiador Eric J. Hobsbawm  no especialmente afín con la causa sionista  en su libro Historia del Siglo XX, la Revolución Bolchevique de 1917, reformó el calendario ruso del juliano al gregoriano  al igual que la ortografía, “lo cual demuestra la profundidad de su impacto, pues bien es sabido que suele ser necesario un auténtico terremoto sociopolítico para implantar pequeños cambios de esa índole. La consecuencia más duradera y universal de la Revolución Francesa fue precisamente la implantación del sistema métrico…” La Revolución Sionista, por su parte, recreó una lengua milenaria, el hebreo bíblico, en una lengua moderna, con la cual Israel desarrolla las tecnologías, ciencias y artes universales que aporta al mundo. Convive su calendario milenario con el occidental. Transformó el desierto en un jardín, entre otros logros.

Samuel P. Huntington, en su libro El Choque de Civilizaciones, cita al historiador Arnold Toynbee, quien sostiene que “… desde el punto de vista numérico, está claro que el judaísmo no es una civilización importante… con la creación del Estado de Israel, los judíos tienen todos los aprestos objetivos de una civilización: religión, lengua, costumbres, literatura, instituciones y una ubicación territorial y política …”.

No hay duda que haber logrado nuevamente su ubicación territorial y política, sometida a Derecho Internacional resuelta el 29 de noviembre de 1947 por las Naciones Unidas con la aprobación de la Unión Soviética, Estados Unidos y Uruguay entre otros tantos países  configura la Liberación Nacional del Pueblo Judío. Las Naciones Unidas les brindaron simultáneamente la misma oportunidad a los palestinos y estos la negaron.

Revolucionaria además, por haber luchado una guerra formal y de guerrillas contra el Imperio Británico que dominó la región y cobró rigurosamente impuestos hasta el día de su partida, el 13 de mayo de 1948. El sionismo, al igual que otras ideologías humanistas, merece pues, todo el respeto como una perdurable epopeya libertaria de un pueblo expulsado por babilonios y romanos de su tierra hace más de dos mil años. Pueblo que además ha sido sometido infamemente a un escarnio milenario por una Europa que siempre lo hostigó de mal en peor. Tales índices de crueldad, son expresados por Jean-François Lyotard en su libro Heidegger y Los Judíos: “… la Europa cristiana, exige su conversión; monárquica, los expulsa; republicana, los integra; nazi, los extermina”.

Pese a ello, en el corte transversal del tiempo, el sionismo se recrea políticamente a partir del siglo XIX, nutrido de una escala de valores humanista, que recoge lo mejor de los aportes progresistas y liberales, transformándose en un fervoroso actor democrático del siglo XX y el actual, faro conductor del Medio Oriente en tal sentido.

La verdadera tragedia radica en que dos pueblos disputan un mismo territorio, en un escenario muy enredado con agresiones mutuas, errores históricos y acciones bélicas permanentes. Es deseable que cada cual tenga su Estado, uno junto al otro. ¿Cree La Republica que un artículo como el del prof. Rabkin, contribuye a esclarecer a favor de la paz entre palestinos e israelíes? Ese señor omite citar personalidades muy importantes que contribuyeron a la construcción del sionismo, fundando, por ejemplo, la Universidad Hebrea de Jerusalén. Son ellos ni más ni menos que Sigmund Freud y Albert Einstein, entre otras tantas personalidades universales.

El sionismo como concepto intelectual y constructivo de la historia judía ha contribuido a desarrollar los mejores aspectos de la civilización contemporánea.

Por contrapartida, su enemigo acérrimo, el Integrismo Terrorista Musulmán, se muestra como una doctrina totalitaria y teocrática: el bombardeo de los Budas por los talibanes, la ley jurídica del Talión aplicada en Irán, los suicidas educados en el culto de la muerte en pos de un paraíso con vírgenes y bondades fantasiosas; las niñas y mujeres oprimidas en sus sociedades.

Todos los seres humanos de cualquier nacionalidad y credo, somos obviamente imperfectos. Por ello, la opinión pública bien intencionada y ponderada, debe tomar distancia de las condenas absolutistas y fáciles, pues no son justas ni valederas. El conflicto es sumamente complejo y doloroso. Permitámosle a los protagonistas encontrar sus caminos de entendimiento, así lleve el tiempo que deba llevar, y breguemos para que sea pronto, que sea justo para ambos pueblos y haya paz.

Por último, una solicitud respetuosa a La Republica: publiquen también artículos de árabes que condenen con vehemencia al terrorismo musulmán. ¿No lo han hecho porque no los encuentran o porque hay muy pocos que se atrevan, sin caer en fatwas que amenacen sus vidas o le pongan precio a sus cabezas? Recomendaré dos, porque honestamente no conozco más: el periodista Youssef M. Ibrahim y la Dra. Wafa Sultan. Deberían surgir más voces que recapaciten y se expresen acerca de la forma en que los líderes terroristas inflaman la región, y conducen a su propio pueblo palestino a una tragedia lamentable y evitable.

Advertisement

Escrito por sensatez

28 marzo 2009 a 13:00

Escrito en opinión

Deja un comentario

Please log in using one of these methods to post your comment:

Gravatar
Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.